Aún sin cerebro

¡Lo siento!

A veces suelo tener miles de ideas rondando por mi cabeza, pero no siempre surgen en el momento indicado. Sin ir muy lejos, la otra noche tenia tantas cosas por decir, sentimientos que se quedaron trancados: Ira, Felicidad, Frustración; entre la almohada y mi piel no cabe más.

Hay días que pasan, otros… Simplemente se quedan. Todo es estático y rutinario. Palabras fluyen, palabras quedan. La cruel realidad es que aún no sé qué hacer. ¿Me quedo en silencio? – Escribo algo.- Al final escribo tanto que ni se entiende, mejor opto por no escribir.

Continúa la tragedia, otra paja mental. Para los demás pasan las horas, el tiempo corre. Para mí no. Se detienen los segundos, y aunque me asomo por la ventana y veo que es de noche, solo puedo decir a mí mismo: Lo siento.

¡Todo por el hecho de la indecisión!

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