Detrás del telón

En una Obra de Teatro

¿Por qué todo sigue siendo tan sombrío aun cuando sube el telón?
Para mi sigue estando todo obscuro, la gran cortina nubla toda mi visión.

El escenario es una copa infinita donde me ahogo en el dolor que deja el no poder ver más allá de las telas rodeadas por la multitud. Gente que conozco, otros; son nuevos rostros que aparecen por primera vez.

Es una agonía total no poder sentir nada mientras todos ríen y aplauden al finalizar la obra. Hay un hueco en mi alma de tanto intentar buscar lo que no siento y transformarlo en algo tangible. Dolor, pasión, amor. Toda una ironía de palabras que no van a ningún lado. Frases que no salen de los bastidores.

Atrapado en mi propio infierno se me hace imposible continuar actuando, es hora de convencerme que esas cortinas no existen ya, lo que tengo en frente es un cúmulo de personas ansiosas por agradecer la alegría que se les ha brindado en pocos minutos de actuación en los cuales creí poder ver.

Al fin puedo entender la moraleja de la obra… entenderla no significa que pueda aplicarla al salir del teatro. Volviendo a casa voy a dormir, y descubro que la manta que me da calor durante la noche es el mismo maldito telón de teatro que me deja ciego, sordo y mudo para salir adelante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *