Biodeclarable

Hoy, para variar, es uno de esos días que duran más de veinticuatro horas. Un día que cansa de la rutina. Un día en el que ya no quiero dormir más. Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos pensando lo mismo sin que tenga un ápice de ganas de dormir. Si tengo sueños, cuando tomo una siesta durante la tarde, pero de cualquier día. No hoy.

Hoy es una noche en la cual no dormiré, no existiré. Seguramente me quejaré en silencio como siempre suelo hacerlo. Donde nadie me vea, donde nadie me escuche. Estaré debajo de las sábanas que cubren la brisa que entra por la ventana. Me quedaré gimiendo por alguna cosa, recordando la parte triste de la peli que vi durante la tarde oscura donde se filtraron los sentimientos que no pienso mencionar.

Ecualizaré el soundtrack de las horas que le restan a la luna para darle paso al sol. Trataré de mirar hacia la puerta e intentaré ver algo que no está. Jamás estuvo y nunca vendrá. Las notas perderán sentido mientras me concentro en descansar. Respiro, me olvido. Vuelvo a este plano pero nada está en su abstracta normalidad. Mientras fluye el azul oscuro de mi habitación, las paredes se hacen más grandes. Se juntan sobre la cama y desean aplastar todo lo que está a su paso. Ahora caen sobre mí, una tras otra. Y en mi mente vaga sigo escribiendo una historia, donde hay verdades y mentiras. Donde hay un mundo paralelo y diez mil historias encerradas.

Entre uno y otro párrafo salgo, y arranco una hoja de mi libro. Descubro que me hacen falta tus besos, al decir verdad, ya lo sabía. Es otra declaración jurada en éste estrado que me apunta. Me acusa y la defensa está floja sin saber que decir. Que más da, yo tampoco sé cómo actuar, y por eso abrazo mi almohada deseando tener sueño para no soñar. Ni dormido ni despierto. Sólo para dormir unas horas y ver que éstas serán mejores que las veinticuatro anteriores que pasé entre la cobija y el aire que respiraba… Respira… Es una noche que no dormiré.

Tuyo, mío. Mia, de ti. Biodeclarable
/Mi aire es tuyo, es mío. Eres mía, soy de ti. Biodeclarable/

En tus paredes

¿Qué escondes debajo de ese rostro? Ven y muestra lo que ocultas detrás de esa sonrisa. Deja de aparentar que todo está bien, que ocultarte ya resulta pesado. Que despedirte es una necesidad y no puedes contra eso. Busca una excusa para silenciarte, huye del precipicio que está enfrente de ti. Sal de la rutina y déjate sentir. Ni tu sabes que sientes, que quieres, que tienes. Repetitiva como una película rondas por estas latitudes, ya cansada de lo mismo.

Ese odio, ese resentimiento ya te carcome, y cada segundo crece, pues en tus paredes se estanca, en tus paredes está lo que haz de callar. Una sobre otra, las mentiras que dijiste, dando vueltas en círculo hasta volver a ti. Ahora todo es confuso y no lograrás de ahí salir. Todo lo que dijiste y prometiste se ha ido fuera de aquí y no tiene retorno. Lejos de presumir tu felicidad, la tristeza te sale por los poros; es cierto. Acabas de descubrirlo y luces más gris, recién salida del suburbio que llamas hogar.

No puedes mirarte al espejo, no resistirá otra mentira de las tuyas… ni tú tampoco. De una manera superficial como siempre lo has sido tratas de ignorar lo que es tu presente, que no tiene futuro y el pasado fue mejor. Menos planeado, más vivido. Tan lejos como lo cerca de tu desgracia. El abismo que construiste forma parte del destino, escrito con lágrimas y sangre como la destrucción que causaste; y te llevó a donde estás, lo que mereces por no mirar atrás y perder lo que fue tuyo alguna vez. Entre esas letras, entre esas prosas que armabas bajo la lluvia para entregar por las noches. Para dormir más tranquila. Para pensar que querías y fingir felicidad en tu sonrisa dibujada.

En tus paredes se esconde todo eso y mucho más, que lástima y comenzaste temprano con ésta ardua labor de autodestruirte para no aceptar las cosas como son. Para no cambiar tu destino. En tus paredes quedó toda la indecisión, la cobardía y lo que decías que sentías.

Una Postal

¿Desde cuándo dejaste de ser una persona para convertirte en la sombra de decisiones ajenas?. ¿En qué momento pasaste de ser alguien a sólo una imagen? Porque fue más cómodo olvidar los buenos momentos y refugiarse en respuestas tontas. ¿Está muriendo algo? No dudo que haya existido, que exista aún; pero ya eso no es una respuesta reconfortante. Cansa, al igual que la lista de excusas y negativas de cada día.

No es momento de buscar culpables, más bien de actuar. De salir y gritar, de salir y pelear. Ya te has convertido en una postal, una foto para el recuerdo, un protector de pantalla. Una imagen estática, algo que no habla, que no se si siente, que no se si existe. De la misma forma que iluminabas, hoy oscureces; y ahora los ánimos y las ganas son otras. Todo ha cambiado, sin decir que ha mejorado, como parecía tiempo atrás.

Así de simple y sencillo, ahora eres una postal, con muchas notas detrás, pero la tinta se corre.

El Conglomerado Yo

Tipo normal, pues.

Soy un ser humano con sus pros y sus contras. Con cosas que me agradan y otras no. Con un sistema de orden en la mente y un desequilibrio paradójico que acompaña mi existencia. Tengo tiempo libre para permanecer ocupado y estoy escribiendo para no leer. Me enorgullecen mis decisiones guiadas por los demás, soy uno más del montón y me siento único.

Digo tantas cosas que admiro mi silencio, me detengo a pensar y el tiempo vuela a mi alrededor mientras sonrío tristemente al ver como cae precipitado el ave que fue herida por un inocente niño que sólo jugaba con su amigo imaginario. Cierro los ojos y veo más de lo que tu sueles hacerlo a pesar de tener gafas de marca, respiro profundo y no siento el aire fluir por mis pulmones; y eso que no me consume la vida ese apestoso cigarro que se ha convertido en tu arma suicida.

Tengo malos pensamientos que se nublan con el calor del día, día que se hace frío a medida que camino por las calles de ésta ciudad, donde cada quien quiere permanecer al lado de otro para estar más sólo…

Soy simple pero complicado, con mucha teoría y poca práctica como para asegurarme de que lo que digo se aplica en mi quehacer diario. No es interesante lo que digo, pero es una necesidad de todos los humanos el expresar las ideas. Cuando pienso en ella me siento inmortal pero sentenciado, todo tiene dos caminos pero tomo el tercero y corro a quedarme quieto. Me fastidio de descansar y olvido recordar que debo seguir adelante pero no caminando hacia atrás.

Tiendo a zambullirme en un mar de pesadillas cuando estoy despierto y me deprime la felicidad; llevo una cruz pesada que aliviana mi consciencia. Soy un buen actor cuando no sé qué decir y pretendo ser fuerte mientras tengo miedo. La luz oscurece el camino que no voy a transitar, pero ahí estoy.

Escucho, tarareo, siento y entiendo una canción sin saber lo que dice en mi lengua natal. Cada día que pasa es un día más que le gano a la muerte. Muchos giran a mí alrededor y yo trato de huir de mí; encuentro una salida pero cierro la puerta estando dentro del cubo que me aísla. Pienso en todo lo que es nada y me ahogo en el combustible que nunca arde.

Disparo una bala de salva sobre mi sien y ni siquiera logro quemarme, salto de la azotea de mi mente demente y caigo al abismo de mis pies. Corto las venas que no llevan sangre y lloro sin lágrimas… Siento el sabor de ellas y me deleito de amargura. No bailo en una fiesta aunque si en la ducha. Ignoro mis problemas con un trago y mientras estoy sólo en casa me distrae el silencio entre pista y pista de la reproducción aleatoria de más de cuatro mil canciones, cada una con una historia, una imagen, un recuerdo y un pensamiento…

Soy así de predecible, tan coherente como estable y tan público como reservado. Asequible y nunca inalcanzable. Aun así sigo sin decir que me gusta y que no…

Pensando Detenidamente

Hoy

Hoy quiero sentir, quiero pensar, quiero verte y tenerte. Quiero poner fin a esta dualidad mía que me mantiene despierto cuando debo dormir, aunque permanezco en el aquí y el ahora; por instantes me alejo de lo real y finjo disfrutar mi fantasía que suele parecerse a la felicidad.

Hoy quiero acabar esa mentira que siento que me mata…

Y otras veces es la que me mantiene unido a este universo tan perfecto e imperfecto: simple y complicado, balanceado e injusto, emotivo y apático, ruidoso y callado.

Hoy quiero sentir que te pertenezco, aferrarme a algo, a alguien, a un sentimiento, a la pasión, a tu compañía… a ti.

Hoy no pretendo arrugar otra página del libro en el cual me he convertido, rodeado de frases que no llegan a ningún lado, quiero salir y gritarle a todos que te tengo. Que cuido tu caminar sincronizado a tu respiración, que estando a tu lado soy fiel vigilante de tus sentidos y esclavo de tu mirada.

Quedo estático ante tu sonrisa y despierto con tu picardía mientras mi alma se alimenta al oír tu voz. Mi corazón se acelera a la par que acaricio tu cabello sedoso, que me transporta hasta el más puro jardín de alegrías y bellezas naturales muriéndose de envidia por tu perfección.

Quiero creer que es cierto, asegurarme que cada estrella del firmamento conoce tu rostro y se fija en cuanto te quiero, sonríen para nosotros y en pocos minutos el amanecer se apodera del paisaje, dando entrada al más puro acto de amor entre el sol y la luna. Juntos permanecen fijos más allá del cielo, pero podemos verlos en su rutina diaria de iluminarnos.

Entre mi decisión y mi ser, esta todo esto y mucho más que me haces sentir con tu sola presencia. Pero hoy por más que quise acabar con las palabras, todo se selló en otro mar de letras.

Ella…

Escondido en una sinfonía

Sentado, buscando respuestas a mis inquietudes veo pasar mil y un oportunidades que en otro momento tal vez aprovecharía. Pienso tantos “¿por qué?”, que a los pocos minutos pierde sentido la frase. En todo este rollo mantengo un monólogo que carece de lógica… Pienso en algo, pienso en alguien; cito parte de una estrofa que dice: La respuesta necesaria vive en ti. Y… Trato de encontrarla tras varios intentos que sólo han agotado mi mente, me doy por vencido y consigo algo… Mis sentidos se conforman pero no así­ mi cuerpo, ya estoy cansado y entonces, obedeciendo mi instinto, busco conformarme con mi más reciente hallazgo.

Me domina, me calma, hace que todo esté bien! Ella es la solución a todo. Me siento seguro, miro a los lados y han desaparecido las paredes y obstáculos que detienen mi caminar. Cuatro minutos han pasado desde que la sentí­ susurrarme al oído, aún la tengo muy cerca y me ha sacado de la monotonía habitual que se ha vuelto más que mi sombra, mi cruz.

Voy siguiendo cuidadosamente la historia que me cuenta. Suspiro y percibo algo único. Somos uno los dos: ella me pertenece y es recíproco porque yo también me uno a su sentido, su dolor y voy por el camino que intenta mostrarme con su melodía.

Sutil y ruda se muestra ante mí, su sola presencia me deja estático por segundos. Son tantos cambios que sufro a su lado que no me doy cuenta el correr de los segundos. Quisiera detener este reloj de arena que con cada grano que baja agota los minutos que vivo con ella… Paso el tiempo y se acabó la canción. Despierto del mundo perfecto y voy a lo real… Ya se esfumó lo bueno. A pesar que estuvimos tan bien, ella sólo era un conjunto de instrumentos y lírica bien mezclados configurando para mi sentido auditivo una armoní­a de sonidos.

Gracias por existir. Esos cinco minutos lo tuve todo y nada a la vez, estuve contigo y fui libre.