¿Quién está ciego?

No queda más

Caminando, irónicamente veo al ciego que va muy lento girando su bastón para no tropezar con el resto de la multitud. ¿Quién dice que ese sujeto en realidad no observa a su alrededor? No queda más que sólo pensar que las cosas son así, es mejor sentir que estamos bien antes de ver lo que realmente sucede dentro de nosotros.

Me siento cómodo sabiendo que mis sentidos están al cien por ciento; pero nada bien por aquel desvalido que dice no poder apreciar la armonía de formas y colores que están cerca de él… Pero su ceguera le permite vivir donde él quiere, no se cohíbe, no se pierde de nada porque es capaz de percibirlo todo.

De nuevo no queda más que aceptar Su dicha, mientras los que podemos ver intentamos engañarnos con lo que sucede en el mundo real. Resulta más incómodo poder ver que permanecer en las tinieblas teniendo como fiel compañero a un trozo de madera tallada.

En este mundo no sirve de nada contar con los 5 sentidos del hombre si no serán utilizados con el don de la razón/acción sabiendo apreciar y expresar lo que en verdad se quiere. Tomar lo mejor de cada quien sería una tarea difícil porque dejarían de existir los temores, indecisiones y demás frenos que colocamos nosotros mismos en nuestro camino.

Estando ciego es satisfactorio «ver el cielo» y saber que está en cada uno de nosotros. El cielo que se observa es la tranquilidad que habita en cada uno, la perfección de saber que cada quien va con cada cuál para demostrar que la perfección se consigue al cerrar los ojos.

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