Sólo Conduce…

Mientras esperaba desesperadamente en aquél semáforo eterno, miles de ideas cruzaban mi cabeza. Tal vez lo normal, lo de siempre, los de siempre… las de siempre. X/Y razones, nombrados motivos. El Hecho: algo sucedía fuera de lo normal. ¿Sería la impresión causada por el convoy del GN que pasó en frente de mí a la par de la lluvia que empañaba los vidrios? ¿O la misma incertidumbre que anda rondando por aquí, por mi mente?

Ella decía: Mantén la calma, mientras el daba un mordisco a su barra crujiente sin poder disimular la tensión en sus ojos. En cuestión de pocos segundos todo se nubló, reaparecieron los fantasmas, las fechas, las cartas, las canciones… las estúpidas palabras, las respuestas de siempre, la dirección equivocada, la nota prohibida y la mancha de sangre que marcaba el fin de lo que llamaba «pureza»

Todo se convirtió en ese: «Ver la vida en un segundo…» es cierto, ocurre… ¡Diablos! y empecé a empacar para mi partida, donde no hubo despedidas, besos o abrazos que podían esperarse al cruzar las miradas entre unos cuantos. El «Slow Motion» cerebral estaba ya activo, seguro por unas funciones biológicas de esas que nunca me importaron, pero bien definidas -si ya conocemos a la maestra- tienen su explicación más que lógica. El sólo de Frusciante se extendía por cada zona de mi cerebro, como ignorar semejante pieza… Lost in the valley Without my horses No one can tell me What my remorse is… podría repetirla con los ojos cerrados, sin respiración, perdiendo el poco aire que aquellos escombros sobre mi hacían salir.

Ya no hablábamos, sobrevivíamos mas bien… y con su mirada me dijo: «Sólo conduce»… vaya sorpresa al darnos cuenta que había sido inútil, recorrer aquel camino incierto, lleno de obstáculos que algunos superamos sin importar lo que viniera, para caer en el circulo vicioso en el que se convirtió éste viaje, esta tonta escapada. Huida al comienzo de la nada, sin expectativas para ella. Porque no existe, y yo cuento la historia de algo que jamás -espero- entender por qué sucedió. Descansa en paz.

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